La policía investiga si el joven mordido por una serpiente de cascabel en Tetuán es su dueño

En la tarde de ayer sábado, un joven acudió al Hospital de La Paz tras sufrir la mordedura de lo que él mismo calificó como “una serpiente de cascabel” en un brazo. Al parecer, según la Policía Nacional, el chico aseguraba que la serpiente le había mordido en el parque Agustín Rodriguez Sahagún de Tetuán, al intentar retirarla con sus propias manos del lugar donde la había localizado mientras paseaba “para que no hiciese nada a los niños“. Al sentir la mordedura, el joven la soltó y la mató con una piedra, antes de acudir al centro sanitario.

Los médicos de urgencias del hospital administraron al joven el suero antiofídico para especies europeas con el que cuentan, pero ante la insistencia del herido de que no le había mordido una serpiente que se pueda encontrar en este continente, se pusieron en contacto con la Policía Nacional para alertarles de lo sucedido.

Los agentes se desplazaron entonces al lugar de los hechos, donde encontraron la serpiente ya muerta, de aproximadamente un metro, y trasladaron el cuerpo del animal a La Paz, donde un experto comprobó que se trataba de una cascabel diamantina, cuyo hábitat natural es el continente americano.

Entonces, los médicos de La Paz se pusieron en contacto tanto con el Zoo de Madrid como con Faunia para tratar de localizar el antídoto específico para la picadura, que tenían en Faunia para utilizar en caso de que pudiese ocurrir un accidente con las especies que tienen en el recinto. Tras suministrarle el antídoto, el chico quedó ingresado en la unidad de vigilancia intensiva del hospital, donde se está recuperando.

Dado que la tenencia como mascota de una serpiente como la implicada en el suceso es ilegal, la Policía Nacional de Fuencarral-El Pardo ha abierto una investigación para tratar de averiguar quién era su propietario y cómo llegó hasta el parque.

Entre las hipótesis que barajan está la de que el joven que sufrió la mordedura sea en realidad su propietario, y que habría contado la historia para tratar de evitar la fuerte multa por tenencia de mascotas venenosas e ilegales en la Comunidad de Madrid, que es superior a los 20.000 euros.

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